Cambios en tu guardarropa, de los 20 a los 30…

No se trata de dejar de llevar ciertas prendas, sino de modificar ciertos aspectos como la calidad o de meterse en lo desconocido.

     Una vez cumplidos los 30, la cuestión no debería ser qué llevar y qué no, sino cuáles son los pasos a seguir para que esa transición vital se refleje en nuestro armario sin tener que renunciar a nuestra personalidad.

Entonces, no vas a dejar de llevar ciertas prendas y accesorios a partir de cierta edad, sino de subir la calidad de las mismas, de combinarlas y atreverse con otras opciones más sofisticadas y, dicho sea de paso, de variar y multiplicar nuestra apuesta de estilismo. Porque solo son 7 pasos lo que necesitas para hacer la transición de los 20 a los 30 en tu guardarropa.

Del ‘cropped top’… a la camisa de seda

Por supuesto que podes seguir llevando un ‘cropped top’ a los 30 pero quizás, y solo quizás, ha llegado el momento de entrar en esa dimensión en la que la elegancia es inversamente proporcional a los centímetros de piel que se enseñan y está íntimamente ligada a la forma en la que se ocultan esos centímetros tras un tejido fluido y de máxima calidad como la seda. Y no, nada de esto tiene que ver con el pudor o con ser discreta, es solo una forma diferente de entender la moda.

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Blusa LIZ (COMPRAR)

De muchas carteras…  a una de mejor calidad.

Cuando cumplis los 30, es el momento de sacrificar cantidad en pos de la calidad. Es decir, abandonar la costumbre de comprar un bolso de tendencia todos los meses y ponerse a ahorrar para hacerse con un bolso de buena calidad que cumpla dos requisitos indispensables: 1) que no se pase de moda en cuestión de semanas y 2) que dure muchos años sin los clásicos desperfectos derivados de la falta de calidad. ¿Y si probas con un bolso de diseño atemporal?. Seguí en Instagram a MIUCCIA y mira las cosas lindas que tiene.

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Cartera  MIUCCIA

Del LBD ajustado… al LBD de silueta atemporal

Tras el intercambio de opiniones entre colegas al respecto, quedamos de acuerdo en que el little black dress es una de esas prendas que acompaña a la mujer a lo largo de toda su vida. Lo que creemos que cambia, en realidad, es la silueta del mismo: del ajustado y quizás algo impersonal que solemos llevar a los 20 a modo de vestido-para-todo al elegido de forma concienzuda y adaptada al gusto personal que deberíamos elegir a los 30. Porque ahora no queremos un vestido estándar que nos salve de cualquier imprevisto, sino dar con el vestido que mejor representa nuestro estilo.

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De los stiletto… al taco sensato

          Y cuando hablamos de taco sensato nos referimos a ese que añade unos cuantos centímetros de altura sin resultar incómodo, como puede ser el de silueta cuadrada o el kitten heel. Suele ser bastante habitual que a los 30 surjan nuevas imposiciones en cuanto al ‘dress code’ –especialmente en el ámbito laboral–, de ahí que sea la década en la que más apetece experimentar con diferentes tipos de calzado. Dejar atrás esas cuñas cuando queremos añadir centímetros a la silueta, no supone abandonar nuestra zona de confort estilísticamente hablando: se trata de sofisticar ese gesto con otro tipo de taco.

De los anillos de bijouterie… al anillo de plata u oro

Llega un momento en la vida en la que ver cómo tu anillo deja sistemáticamente una marca de color verde en el dedo es una llamada a la acción. Tal y como ocurre con los bolsos, invertir en una pieza de joyería, se convierte en un capricho necesario que, ahorrando o no, puedes llegar a permitirte a los 30. Ahora que los pendientes superlativos son tendencia, quizás ha llegado la hora de tener un solo par pero que sea bueno. Menos cantidad, más calidad.

Del jersey de fibra acrílica… al jersey de cashmere

Una de las experiencias más satisfactorias, en cuanto a moda se refiere, consiste en enfundarse un jersey de cashmere: su abrazo suave y esponjoso no es comparable al de una prenda de punto hecha de fibra acrílica, un recurso que se suele utilizar para que su fabricación y posterior venta resulte más accesible. Y aunque sabemos que el precio que suelen alcanzar ambas opciones tampoco es comparable, a los 30 es cuando toca invertir en una pieza hecha con un tejido de calidad –cashmere, 100% lana, mohair…–. No se trata de un simple capricho: ese jersey será el que más te apetezca ponerte de tu armario, prometido.

Del jean ajustado… al pantalón de silueta relajada

Cuando decimos relajada, no nos referimos a los de silueta ancha, que también, sino a  jeans y pantalones que no tengan que ir ajustados a cada centímetro de nuestra piel: desde los ‘cropped flared’ a los ‘mom jeans’, pasando por los ‘wide leg’ que estarán por todas partes la próxima temporada.

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Así es como pasamos de los 20 a los 30 variando detalles y sabiendo elegir la prenda que mas nos representa.(Look Total Denim, qué es y cómo llevarlo…)

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